Acabo de empezar a conocer estas dos herramientas de cambio y no tengo horas suficientes en el día para practicarlas.
Se me ocurrió durante las clases de hipnosis que podía sustituir las sugestiones directas, durante el trance, por sugestiones con EFT y así -pensaba yo- se podría potenciar el poder de ambas técnicas.
Gracias al compañero Danilo (gracias, Danilo) me animé a probar. Una vez iniciado un trance suficientemente profundo, me "sugerí" empezar a hacer tapping, tal y como nos enseñan en los manuales. Me resultó extremadamente difícil, puesto que al iniciar los movimientos me daba la impresión de tener que salir un poco del estado de hipnosis, necesitaba concentrarme demasiado en eso (al tener que localizar, medio "dormida", los puntos necesarios, o al tararear, contar, etc...) y además los movimientos eran muy torpes y lentos.
Entonces se me ha ocurrido "visualizar" una especie de foco de energía, o de calor, que incide directamente en los puntos del tapping y, en vez de cantar y contar en voz alta, escuchar la melodía y los números en mi cabeza.
Bueno... aún soy novata en mantener la concentración, pero cada vez me resulta más fácil y me surgen cosas más curiosas. En general, no decido previamente lo que voy a trabajar en cada sesión, sino que empiezo con un "me quiero y me comprendo profundamente" y, a los pocos minutos, me surgen mensajes como el que comentaba en el otro foro ("me perdono") y muchísimos más. La sensación es la misma que se tiene cuando se trabaja con un guía que te va dando buenas ideas, sólo que... ¡me sale de lo más profundo de mi ser!
Tiene razón Joachim -muchas gracias, Joachim- en que lo ideal es hacerlo con un compañero, mucho mejor con alguien que te conozca y al que conozcas bien, puesto que creo que sólo se da en el clavo cuando no se verbalizan las afirmaciones de forma "artificial" con frases que hemos leído de otras experiencias (que valen perfectamente en algunos casos, pero que en otros no se identifican totalmente contigo), sino que se hacen con tu propia manera de expresarte.
En fin, que estoy incansable. Y pesadísima con todo el mundo
Un cordial saludo.
Esperanza